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Acelerar Internet a 500%

SWEETIE LA NIÑA VIRTUAL QUE CAZA PEDOFILOS


Con el rostro computarizado de una filipina de 10 años ya se han rastreado a 1.000 pedófilos.

“¿Tienes una cámara web?”

La pregunta es todo menos inocente. A un lado de la conversación en una sala pública de chats está un hombre que dice tener 36 años y que se comunica desde Londres. Al otro, una niña filipina de tan solo 10 años, que responde al nombre de ‘Sweetie’ (‘Dulzura’), a la que el sujeto le ofrece 10 dólares para que se desnude frente a su computador.

Pero en esta escena hay algo inusual: aunque el crimen y el criminal son reales, la niña no lo es. Tras su rostro y su sonrisa está un elaborado programa de diseño que convierte a ‘Sweetie’ en una moderna y efectiva arma contra los depredadores sexuales que habitan la red.

La ONG suiza Terre des Hommes creó a ‘Sweetie’ para recabar información sobre el ‘turismo sexual virtual’ con menores, una práctica que se realiza con casi total impunidad en la actualidad en Internet. Aunque un informe de la ONU dice que en cualquier momento hay 750.000 pedófilos conectados y pese a que los niños afectados en países como Filipinas se cuentan por miles, en todo el mundo solamente un puñado de personas ha enfrentado cargos por ofrecer dinero a niñas o niños a cambio de actos sexuales frente a las cámaras. Para la ONG, se trata de nada menos que de violaciones virtuales.


La organización explicó su punto de vista en un comunicado: “La ausencia de contacto físico entre el depredador y la víctima no reduce la severidad del trauma psicológico que el turismo sexual virtual deja en miles de niños y niñas. Las cámaras web dan a los depredadores acceso directo a menores vulnerables por sumas muy bajas, lo que quiere decir que pueden abusar de niños en otros países más fácil y más frecuentemente que nunca antes.

La trampa funciona así: ‘Sweetie’ aparece en cualquiera de las salas de chat que frecuentan los abusadores. Tan pronto como se identifica como una niña filipina de diez años, numerosos hombres inician conversaciones. Se sienten seguros, pues operan bajo el anonimato de nombres ficticios, y cuando pagan usan tarjetas de créditos prepagadas, que también son imposibles de rastrear. No saben que la pequeña que les habla desde algún barrio de Manila es en realidad un hombre, que controla al personaje digital mediante un sistema de sensores, y que en realidad está en un estudio en Ámsterdam.

Mientras ‘Sweetie’ habla, técnicos informáticos rastrean el origen de la llamada. Los expertos, que buscan huellas digitales en Google, Facebook y otras fuentes, han podido determinar, en apenas dos meses, nombres, direcciones y teléfonos de 999 hombres y una mujer en 65 países. También recolectaron un vasto archivo de video, porque algunos de los hombres eligen usar sus cámaras.

El lunes pasado, al momento de revelar la verdadera identidad de ‘Sweetie’, los activistas de Terre des Hommes entregaron todo su archivo digital a la Interpol.

Mientras impulsa una campaña mundial para que se endurezcan las acciones contra los delitos sexuales virtuales que afectan a menores, la ONG ha anunciado que no planea hacer pública la identidad de los mil depredadores que rastreó, y que, de hecho, ya no tiene en su poder el material, el cual fue entregado en su totalidad a la Interpol.

Crimen
También ejecutan abusos ‘a la carta’

En marzo de este año, durante la Feria Mundial de Turismo de Berlín, la Red Mundial de Turismo por la Protección Infantil entregó un reporte en el que se da cuenta de casos en lugares tan diversos como México, Australia y Vietnam.
 

En ese reporte se incluyó la advertencia de la oficina contra la Explotación Infantil del Reino Unido, que alertó sobre un “nuevo fenómeno” en el que el abuso se posibilita gracias a la tecnología. El panel escuchó cómo “bandas organizadas en Filipinas” arreglan la distribución por ‘streaming’ de videos de abusos ‘a la carta’ que son enviados a clientes que pagan por Internet.

En virtud de convenciones internacionales vigentes, el ‘sexo virtual’ con menores es un delito. Aunque hasta ahora solamente seis países en el mundo (Estados Unidos, Austria, Canadá, Suecia, Reino Unido y Holanda) han fallado condenas por este tipo de actividad en la red, existe un movimiento internacional para crear precedentes legales en todos los países.

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